El utilitarismo no tan útil.
La teoría ética del utilitarismo propone que las acciones que produzcan mayor utilidad para el mayor número de involucrados es la mejor opción moral que hay. Teoría fundada por Jeremy Bentham a fines del siglo XVIII, él definió "utilidad" como la suma de todo el placer que resulta de una acción, menos el sufrimiento de cualquier persona involucrada en dicha acción.
Pero en el contexto real, ¿cómo se define la utilidad y al grupo de mayor numero de individuos?
Esta pregunta deja un amplio espacio de perspectivas e interpretaciones que se pueden dar en el sistema internacional. Incluso se puede llegar a mal interpretar el concepto de utilidad con el fin de alcanzar objetivos de algún grupo de interés que por su posición e influencia en el mundo tenga el poder de decidir lo que sea más conveniente para sociedad.
La premisa de la obtención de felicidad a través de la aplicación de esta teoría es muy subjetiva, a pesar de que Jeremy Bentham consideraba que el significado de felicidad se podía obtener a través de un método cuantitativo por medio de las sensaciones de placer que no involucren el daño, nadie realmente ha logrado conseguir una fórmula donde se pueda representar esto. La única verdad de esta situación, es que cada individuo tiene su propia percepción de felicidad que también va de acuerdo al sistema de la valores en el que se desarrolló.
Cabe destacar que el sistema internacional también está conformado por un conjunto de reglas con el fin de preservar la paz en el cual las naciones se comprometieron a ejercerlas, por lo tanto el utilitarismo es contradictorio a las reglas de convivencia en el mundo; de esta manera la idea de elegir los medios necesarios para beneficiar al mayor número de individuos atenta también contra los derechos humanos, por muy mínimas que sean las vidas sacrificadas cada una de estas valen por igual y están legitimadas en la Convención de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, atentar contra ellas para alcanzar el objetivo causa un quiebre en el mundo y se está dando por hecho que las normas internacionales pueden no cumplirse, cayendo en una contradicción y en una posible desestabilidad.
En conclusión, esta teoría funcionaría si en el mundo todos compartieran la misma creencia de valores, si existiera el concepto de felicidad por igual y que además si la población se encontrase en una posición similar respecto a la estructura de la sociedad pudiera ser más aplicable la filosofía. Lo cierto es que lograr esto resulta utópico por lo que no se puede mantener una estabilidad bajo la premisa de la teoría.
Para John Rawls la postura sobre el concepto de felicidad desconoce que entre las personas son muy distintas entre sí y que a su vez difiere de la autonoía e idividualidad de ellas; por otra parte, las acciones realizadas por el utilitarismo en nombre del "bienestar" pueden no ser el mismo "bienestar" de cada individuo.
Fuente
Huete, F. (2010) El concepto de utilidad según John Rawls. Universitas. Revista de Filosofía, Derecho y Política, nº 11. pp. 127-142.
Pero en el contexto real, ¿cómo se define la utilidad y al grupo de mayor numero de individuos?
Esta pregunta deja un amplio espacio de perspectivas e interpretaciones que se pueden dar en el sistema internacional. Incluso se puede llegar a mal interpretar el concepto de utilidad con el fin de alcanzar objetivos de algún grupo de interés que por su posición e influencia en el mundo tenga el poder de decidir lo que sea más conveniente para sociedad.
La premisa de la obtención de felicidad a través de la aplicación de esta teoría es muy subjetiva, a pesar de que Jeremy Bentham consideraba que el significado de felicidad se podía obtener a través de un método cuantitativo por medio de las sensaciones de placer que no involucren el daño, nadie realmente ha logrado conseguir una fórmula donde se pueda representar esto. La única verdad de esta situación, es que cada individuo tiene su propia percepción de felicidad que también va de acuerdo al sistema de la valores en el que se desarrolló.
Cabe destacar que el sistema internacional también está conformado por un conjunto de reglas con el fin de preservar la paz en el cual las naciones se comprometieron a ejercerlas, por lo tanto el utilitarismo es contradictorio a las reglas de convivencia en el mundo; de esta manera la idea de elegir los medios necesarios para beneficiar al mayor número de individuos atenta también contra los derechos humanos, por muy mínimas que sean las vidas sacrificadas cada una de estas valen por igual y están legitimadas en la Convención de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, atentar contra ellas para alcanzar el objetivo causa un quiebre en el mundo y se está dando por hecho que las normas internacionales pueden no cumplirse, cayendo en una contradicción y en una posible desestabilidad.
En conclusión, esta teoría funcionaría si en el mundo todos compartieran la misma creencia de valores, si existiera el concepto de felicidad por igual y que además si la población se encontrase en una posición similar respecto a la estructura de la sociedad pudiera ser más aplicable la filosofía. Lo cierto es que lograr esto resulta utópico por lo que no se puede mantener una estabilidad bajo la premisa de la teoría.
Para John Rawls la postura sobre el concepto de felicidad desconoce que entre las personas son muy distintas entre sí y que a su vez difiere de la autonoía e idividualidad de ellas; por otra parte, las acciones realizadas por el utilitarismo en nombre del "bienestar" pueden no ser el mismo "bienestar" de cada individuo.
Fuente
Huete, F. (2010) El concepto de utilidad según John Rawls. Universitas. Revista de Filosofía, Derecho y Política, nº 11. pp. 127-142.
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